El Espanyol alcanza el ecuador

Como si de una suerte de maratón se tratase, pero en lugar de 42 kilómetros se situara en 40 puntos la meta. Así es como desde el club, más allá del mensaje del partido a partido, se contempla esta temporada. Al menos, el primer objetivo a batir antes de proponerse –si todo va bien– otros más ambiciosos en el retorno a Primera. Con esta mentalidad, que emana del área deportiva y llega a jugadores y cuerpo técnico, acaba de alcanzar el camiseta Espanyol 2022 el ecuador.

La sufrida victoria del domingo ante la Real Sociedad (1-0) ha propiciado que acumulen los pericos 20 puntos en el casillero después de la decimoquinta jornada, la mitad de los que se calculan que puede valer la permanencia en el curso del retorno a Primera. «Llegar a esos dígitos es incluso la superación de una barrera psicológica«, se desliza desde la entidad, con el convencimiento de que puede ayudar desde el punto de vista anímico a una plantilla ya de por sí concienciada. Y ganadora, sobre todo en el RCDE Stadium, donde ha cosechado hasta 17 de esos 20 puntos. Solo siete se le han escapado en casa a los de Vicente Moreno, con una sola derrota, la del Atlético de Madrid (1-2), para lo que hubo que esperar hasta el minuto 99.

«Es una victoria muy importante, ante un equipo muy trabajado, que hace poco era líder de LaLiga. Son tres puntos importantísimos«, reconocía este domingo Javi Puado, uno de los jugadores que encarna las buenas noticias del Espanyol, cada vez más entonado tras su recuperación. Igual que Yangel Herrera, autor del gol del triunfo y símbolo de que debe el equipo depender menos en esa faceta de Raúl de Tomás.

Proyecta ahora mismo el Espanyol 50 puntos a final de temporada, una cifra que le situaría muy lejos del descenso y relativamente cerca de Europa. En el Top-10, que acaso debería ser el segundo objetivo de la campaña. En cualquier caso, se aleja a años luz de su última experiencia en Primera, que cerró con 25 puntos, de los que a estas alturas sumaba solo nueve, y únicamente uno en casa. Tiempos pasados. Hoy el conjunto perico desprende otra mentalidad, se nutre de su afición, y viceversa, y ha aprendido a sufrir y ganar.

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